domingo, 28 de agosto de 2011

Texto 5: Tipos de imaginación


Para Piaget quien representa la postura genética, la imaginación conduce al problema de la técnica o mecanismo estructural, en donde cuestiona la realidad que existe entre la imitación y la imagen mental, considerando la imitación como un simple prolongamiento de las acomodaciones características de la inteligencia sensorio-motora y la imagen mental como una imitación interiorizada. Distingue diversos tipos de conducta, como son:

1. La imitación diferida da inicio en ausencia del modelo.

2. El juego simbólico o juego de ficción desconocido en el nivel senso-motor.

3. Dibujo o imágenes gráficas, en su inicio hay un intervalo entre el juego y la imagen mental.

4. Imagen mental, no se encuentra huella alguna en el nivel senso-motor y aparece como imitación interiorizada.

5. El lenguaje, el cual permite la evolución verbal de acontecimientos no actuales.

Luria por el contrario, identifica la imaginación como la capacidad de fantasía que tiene el hombre, aunado a ello, distingue diferentes niveles de imaginación, como es la imaginación reproductora que difiere de la creativa, a la vez que identifica que hay distintas causas que motivan la imaginación, la cual puede estar sólidamente relacionada con las experiencias concretas que determinan que se dé un pensamiento lógico-verbal. Dice que la vida social y la práctica cotidiana son elementos fundamentales para igualar el grado de imaginación o fantasía que se da en las personas de acuerdo a su contexto.

Por su parte Vigotsky llama imaginación o fantasía a la actividad creadora del cerebro humano, basándose en una combinación, identificando a la imaginación o fantasía con lo irreal; lo que no se ajusta a la realidad y que por lo tanto carece de valor práctico. Plantea que hay cuatro formas básicas que ligan la actividad imaginadora con la realidad.

La primera forma, es la vinculación de la fantasía y la realidad, la cual está compuesta de elementos tomados de la realidad y que son extraídos de la experiencia anterior del hombre. La segunda forma, es cómo se vincula fantasía y realidad, la cual no se realiza entre elementos de construcción fantástica y realidad, sino entre productos preparados de la fantasía. En la tercera, se identifica la relación entre la función imaginativa y la realidad, la cual se da un alcance emocional que se manifiesta por los sentidos expresados en imágenes. La cuarta, se encuentra conectada con las antes mencionadas, pero se diferencia sustancialmente en la medida en que puede representar algo completamente nuevo, no existente en la experiencia del hombre ni semejante a ningún otro objeto real.


Tipos de Imaginación

La memoria y el aprendizaje están íntimamente relacionados con la función imaginativa. Desde los más antiguos psicólogos como Aristóteles, hasta los contemporáneos, ha prevalecido la opinión de que los materiales de nuestra imaginación son iguales a los acumulados en la memoria. Y, puesto que el material mnémico es captado por nuestros sentidos, los elementos de la imaginación son los mismos que los de la percepción. La imaginación no produce nuevos materiales, pero combina los de la percepción y el conocimiento elaborándolos o simplificándolos. La relación entre imaginación y aprendizaje se pone de manifiesto por el hecho de que aprendemos mejor las cosas que están enlazadas con nuestra imaginación. Ésta vigoriza las huellas mnémicas mediante la visualización, el ritmo, la dramatización y el establecimiento de enlaces. La imaginación refuerza la memoria, dirige el aprendizaje y establece relaciones entre las asociaciones. Si durante el recuerdo estas relaciones son las mismas que se asociaron cuando se produjo la impresión recordada la imaginación origina una reproducción vívida. Si la reproducción vívida de pasadas impresiones se combina con nuevos aspectos de las asociaciones, tendremos una imaginación creadora. Si de las asociaciones experimentadas se derivan nuevos aspectos no experimentados, hablamos de inventiva.

Distinguiremos dos tipos básicos de imaginación: la reproductiva y la productiva. Ambas implican varias formas de sensibilidad, una o algunas de las cuales dominan en el individuo. Estas formas son: visual, auditiva, kinestésica (motora), olfatoria, táctil, verbal y gustativa. Pueden compaginarse entre sí, pero dominan una o dos. Se ha observado que la imaginación mixta es la regla, siendo excepcionales los puros. Si tomamos como ejemplo a los artistas veremos que la imaginación del pintor es predominantemente visual, aunque algunos artistas modernos, influidos por la música, tratan de visualizar por abstracción sensaciones auditivas, y otros intentan expresar movimientos (sensaciones kinestésicas) mediante el ritmo. La imaginación de los compositores es fundamentalmente auditiva, aunque algunos intentan con el sonido símbolos visuales. La imaginación de los bailarines es principalmente kinestésica, pero mientras unos expresan la música con movimientos, otros destacan la relación entre movimiento y color. La imaginación del escultor es visual y táctil y la de actores y cantantes es verbal-auditiva y verbal motora. La repostería participa de la imaginación gustativa y olfatoria, y a menudo de la visual.

Las normas imaginativas en todo tipo de actividad creadora son de naturaleza abstracta o concreta. Los pintores, escultores y bailarines demuestran claramente el tipo concreto al reproducir caracteres naturales o el tipo abstracto al representar conceptos simbólicamente. También el poeta y el compositor pueden tener la tendencia a expresarse en forma concreta o abstracta.

La imaginación puede dividirse, además, en objetiva y subjetiva. Si un artista posee una imaginación objetiva interpreta los objetos tal como los ven la mayoría de las gentes; si su fantasía es subjetiva, utiliza el objeto como apoyo para fijar sus sentimientos personales. En términos generales, el primero es impresionista (incluyendo el naturalista y al idealista) y el segundo expresionista. La imaginación impresionista refleja las impresiones externas, mientras la expresionista es el resultado de una descarga de la expresión interna.

La imaginación depende de factores externos e internos. Los primeros pueden ser explicados tomando ejemplos del arte:
La imaginación depende del tipo de civilización. Si tenemos una colección de pinturas persas, hindúes, mexicanas, de la antigua Grecia, de la antigua Roma y de la Europa moderna, distinguiremos de un modo general la civilización oriental de la occidental. La imaginación que aparece en los artistas persas, hindúes o mexicanos muestra ciertas características colectivas de la fantasía diferentes de la civilización occidental, en la que dominan los elementos realistas. También hay ciertos rasgos que distinguen la imaginación de los adultos normales de la de los niños y de la de los enfermos mentales y de los que, si así puede decirse, poseen una civilización propia.

La indicada colección de pinturas presenta, además, diferencias culturales. Los cuadros pintados por artistas persas, hindúes, mexicanos, griegos y europeos se pueden identificar con facilidad a causa de las características de los estilos culturales.

Si estamos familiarizados con los distintos períodos culturales, observaremos que la imaginación depende de ciertas tendencias de la época y podremos diferenciar las obras de arte italianas como pertenecientes al Renacimiento, al gótico o al barroco. En cada período histórico distinguimos la característica imaginación del individuo; por ejemplo, durante el Renacimiento surgen las personalidades de Ticiano, Leonardo de Vinci y Botticelli. La imaginación de un individuo varía en los diferentes períodos de su vida y cuando conocemos bien las obras de un artista podemos determinar si el estilo de una de ellas pertenece a la juventud, la madurez o la vejez. Una investigación más profunda nos lleva a diferenciar las tendencias características de cada período. Los llamados factores externos que influyen sobre la imaginación son estereotipias que dependen, en alto grado, de los factores ambientales. Los procesos humanos son muy complejos, mezclándose los elementos internos con los externos, pero cada tipo de imaginación abarca los siguientes: civilización, cultura, época, normas individuales, período de la vida y tendencias.

Los elementos internos de la imaginación son las determinantes psicológicas del individuo, su tipo de asociaciones, su estado de humor, su estado fisiológico y sus experiencias individuales. Estos determinantes internos son de naturaleza compleja, resultado de configuraciones únicas muy difíciles de clasificar; por esto procedemos a describir observaciones generales de estudiar los detalles.

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